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"Ir siempre por delante de los cambios”, la clave de Hotusa para liderar el sector hotelero

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Amancio López Seijas, fundador y presidente de Hotusa, reflexiona sobre emprendimiento y liderazgo tras convertir su empresa en un referente mundial.
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El mismo Mediterráneo que hoy contempla la ajetreada vida de los barceloneses es el principal testigo de cómo, en apenas 40 años, la ciudad se ha transformado en un polo de atracción evidente para el turismo internacional. Sol, playa, una oferta cultural y gastronómica excelente, una arquitectura que invita a pasear por sus amplias avenidas o callejuelas con encanto en las que perderse… Barcelona siempre esconde una sorpresa y, tal vez por ello, su potencial turístico, que hoy resulta tan evidente, era aún, como en el resto de España, un diamante en bruto aún por pulir en la década de los 70.

Anticiparse, decidirse a aprovechar la oportunidad y conquistar ese horizonte que atisbaban solo los más visionarios es el alma de lo que hoy es el grupo hotelero Hotusa. Con una amplia presencia en España y decenas de establecimientos también en gran parte de Europa y América, sus marcas de hoteles, distribución y servicios de hostelería han sabido evolucionar al compás de un mercado dinámico, siempre en permanente cambio. Desde sus primeros pasos en la ciudad condal a consolidarse como una empresa de vocación internacional que ofrece los mayores estándares de calidad que busca el cada vez más exigente turista.

Amancio López Seijas (Chantada, Lugo, 1955) es el presidente y fundador del grupo Hotusa. Son casi cinco décadas al mando de la compañía, toda una vida que hacen de él no solo una figura de referencia entre el empresariado español, sino un líder cuya implicación y bagaje modelan un estilo de dirección muy personal. Eso se nota en su rutina de despacho, donde lógicamente hay muchas decisiones acerca del día a día del grupo. Pero, tras un rato de charla, también es patente que su sello se imprime no solo en la operativa, sino en la efervescencia de ideas de futuro que deja entrever para que su compañía esté plenamente actualizada en todas las facetas, incluso las que hace 40 años eran algo casi de ciencia ficción.

Se da en este caso una mezcla de ambición, idealismo y, por qué no, del instinto necesario para desarrollar una idea de negocio como esta en aquellos tiempos, finales de los 70, recuerden. ¿Emprender era más difícil que ahora? “No me atrevería a contestar a esa pregunta, aunque me la han hecho muchas veces y he reflexionado sobre ello mucho también”, responde López Seijas. “El que empieza ya ve lo difícil que es. Para que salga adelante cualquier proyecto tiene que haber una enorme dedicación y seguramente hay mucha gente que busca un unicornio rápido, algo muy difícil de conseguir”, explica.

Esta dedicación conforma uno de los pilares que hacen de Hotusa una empresa sólida cuya adscripción al sector turístico puede resultar algo sorprendente por su aparente complejidad, dada la escasa experiencia de su fundador cuando todo empezó. Así pues, la pregunta en este caso es obligada: ¿Cómo y por qué se decidió a emprender en este ámbito? “Bueno, yo tenía 22 años y por lo tanto no tenía ni mucha experiencia, ni mucho conocimiento, y menos dinero”, enumera, “pero con un grupo de hoteleros de Barcelona pensamos en montar una comercializadora de hoteles y también una central de reservas. En definitiva, consistía en unirse para poder competir en mejores condiciones con las cadenas que entonces iniciaban su andadura”.

Había nacido Hotusa. La empresa representa el proyecto vital de López Seijas. Por eso existe una vinculación personal obvia, una implicación que ha trascendido al tiempo y en la que se ha ido creando un modelo de gestión que recoge todo el aprendizaje de estos años. Un recorrido que incluye no solo el conocimiento -”solamente hace falta querer aprender”, asegura-, sino el vivir de primera mano lo que es trabajar en cada estamento del negocio. Y es que, como él mismo señala, buena parte del equipo que le acompaña actualmente en la toma de decisiones fue becario en su día, lo que les dotó de una experiencia y una gran implicación: “Esto es absolutamente básico, es lo que le da sentido a todos los elementos diferenciadores que tenemos porque nos permite tener una cultura propia y crear un sentimiento de pertenencia y de permanencia en el tiempo, algo vital para el desarrollo de la empresa”.

López Seijas redunda en esa identificación con la marca que palpita en el equipo directivo del grupo hotelero porque es algo que, además, remite a una cultura corporativa propia en la que los empleados, a todos los niveles, comparten “los mismos valores, los mismos principios y los mismos objetivos”. “Tengo la convicción de que estos directivos que empezaron desde jóvenes son conscientes de que han sido clave y de que, si no hubieran estado, la empresa hubiera sido distinta probablemente, un poco más pequeña o un poco peor. Ese es el efecto positivo que genera un círculo virtuoso. La clave está en seguir manteniendo este espíritu con las nuevas generaciones y las personas que se van incorporando”, explica.

Buena parte del cómo se transmiten esos valores tiene que ver con el estilo de liderazgo de quien está al frente del negocio, de su capacidad de motivar a las personas y de hacerlas sentir parte del equipo. El presidente de Hotusa reconoce que no sabría cómo definir su propio estilo -”eso lo tendrían que opinar otros”, señala-, pero sí reconoce haber reflexionado frecuentemente sobre cómo debe ser un buen líder: “Yo creo que debe tener altura de miras y luces largas, pensar en grande y después ser fiable, creíble e íntegro”. En torno a esta última cualidad, precisamente, López Seijas articula una aspiración: “A mí sí me gustaría que, si alguien me definiera, lo hiciera como una persona íntegra, con eso me es suficiente”.

Durante toda la conversación con López Seijas, que se desarrolla en el marco de uno de sus establecimientos insignia, el Eurostars Grand Marina de Barcelona, subyace otra de las cualidades que cualquier observador capta en sus gestos y en su voz: la modestia. Tal es así que a la hora de reflexionar acerca de qué es el éxito, nos ofrece una visión más didáctica que complaciente al respecto: “El éxito es un concepto temporal, subjetivo, relativo y, con frecuencia, efímero. Y, para mantenerse, lo fundamental es esto último, ser consciente de que puede ser efímero, que torres más altas han caído y que, por lo tanto, tienes que tener todos los días el temor a que eso te llegue a ti también. Eso significa tener los pies en el suelo para mantenerse pero también la vista en el horizonte para crecer y para evolucionar”.

Son metas que van más allá del “sobrevivir” que, según el directivo, es el objetivo de toda empresa cuando da sus primeros pasos “en cualquier época y en cualquier tiempo”, en alusión a los comienzos de Hotusa. “Para eso la empresa necesita ser eficiente, o sea, hacer las cosas mejor que los demás. Una vez que eres eficiente puedes replicar tu modelo y crecer”. Se trata de una ‘receta’ que demanda un “permanente estado de evolución” con el que atender al mercado, mantener un servicio de calidad, una tecnología de distribución, un buen equilibrio en las cuentas, diversificar riesgos, fidelizar clientes… “lógicamente es un puzle que tiene cierta complejidad, pero es verdad que la esencia es ser competitivo y después evolucionar con los tiempos”, resume.

Evolución y crecimiento son dos de las ideas más importantes en el discurso de Amancio López Seijas. No podía ser de otro modo dada la diversificación del grupo y su constante internacionalización. Son dos de las líneas que ayudan a construir un futuro “especialmente favorable a corto y medio plazo” y en el que, incluso mirando más allá, “Hotusa tiene que seguir siendo eficiente, haciendo bien lo que sabe hacer y mejorándolo. Tiene que seguir creciendo, transformándose de acuerdo a los tiempos e ir siempre un poco por delante de los cambios que se están produciendo”. “Y si me apuran, ya con un objetivo ambicioso, que cada diez años podamos doblar nuestra dimensión. Ojalá acierte”, expresa.